31.3.09

Estado de la cuestión (de otros momentos )


ESPERA

Esperaba,

esperaba

y todavía

y siempre

esperando,

esperando

con todas las arterias,

con el sacro,

el cansancio,

la esperanza,

la médula;

distendido,

exaltado,

apurando la espera,

por vocación

por vicio,

sin desmayo,

ni tregua.

¿Para qué extenuarme en alumbrar recuerdos

que son pura ceniza?

Por muy lejos que mire:

la espera ya es conmigo,

y yo estoy con la espera…

escuchando sus ecos,

asomado al paisaje de sus falsas ventanas,

descendiendo de sus huecas escaleras de herrumbre,

ante sus chimeneas,

de muros desolados,

sus rítmicas goteras,

esperando,

esperando,

entregado a esa espera

interminable,

absurda,

voraz,

desesperada.

Sólo yo…

¡Sí!

Yo sólo

sé hasta dónde he esperado,

qué ráfagas de espera arrasaron mis nervios;

con qué ardor

y qué fiebre

esperé

esperaba,

cada vez con más ansias

de esperar y de espera.

¡Ah el hartazgo y el hambre de seguir esperando,

de no apartar un gesto de esa espera insaciable,

de vivirla en mis venas,

y respirar en ella

la realidad,

el sueño,

el olvido,

el recuerdo;

sin importarme nada,

no saber que esperaba:

¡siempre haberlo ignorado!;

cada vez más resuelto a prolongar la espera,

y a esperar,

y esperar,

y seguir esperando

con tal de no acercarme

a la aridez inerte,

a la desesperanza

de no esperar ya nada;

de no poder, siquiera,

continuar esperando.



Oliverio Girondo

4 comentarios:

Eric dijo...

Muy bueno, no lo conocía. Qué actual que suena Girondo! Parece escrito especialmente para un blog.

carmela dijo...

Eric: Oliverio debería haber sido blogger, es una muy buena observación.

Matsuo dijo...

Que lindo, caramela!

Café (con tostadas) dijo...

grosssso

ese señor me hizo amigar con la poesía como género... un grande