23.9.08

Mujeres en llantas

Son un imperio, o deberían serlo.

Deambulan por las calles con impunidad, una impunidad solo concedida por empujar con sus manos un carrito de bebés. El niño inocente no se da cuenta del uso de su cuna portátil. Las madres atraviesan la ciudad como si pudieran traspasarlo todo, y no dudan en manipular el artefacto de modo brutal con tal de avanzar en la dirección propuesta.

Las madres ya no tienen panza, la han perdido, pero a cambio han ganado un carro-lleva-niños (¡qué diría Freud al respecto!). Empujan, estimulan y regulan cada movimiento creyéndose dueñas de todos los espacios públicos. Si en una esquina se juntan varias madres acorazadas, la lucha es por la rampa granulada que las habilita a cruzar. Las madres tienen poder y no dudan. Atraviesan la boca calle.Caminan. Sonrien. Empujan. Cada tanto bajan la mirada para observar como el niño (o la niña), chupa su biberón. Tienen miradas feroces y no retroceden jamás.

Deberían existir señales de tránsito que avisen a los transeúntes desprevenidos su inquietante presencia.

9 comentarios:

Lucas dijo...

Además, si por ejemplo te chocás con una mujer embarazada es lógico que se pida perdón porque a ellas les puede llegar a doler. PEro cuando el bebé va en el carrito te llevan por delante sin importar si te chocan.
Las cosas de la calle.
Saludos!
Me gustaron los poemas también.

lupanar dijo...

Lo mejor es cuando se posicionan en las esquinas para cruzar, avanzan impunemente con el chango sin mirar ningun semaforo (me quedo medio rimado?)
Saludos!
Lupe.

Jenny dijo...

Ya no son mujeres, son madres.




Hoy estuve en una plaz haciendole encuestas a muchas de esas, cuanto moco mi dios! que asco!

Cecilia dijo...

jajaja muy bueno y muy cierto y que decis de esos changuitos con autitos plasticos incorporados para los niños en el supermercado?

Micaela dijo...

y vos porque no viste cuando van el subte...es violencia extrema.
Te estacionan el carrito adelante y te miran desafiantes para que le des el asiente (el cual obviamente nunca les doy...)
También cuando vas al banco y hay una megacola y se te aparecen con su carrito y exigen que las atiendan antes.
El niño no es culpable...lógicamente...pero es algo así como tener un permiso para estacionamiento de discapacitados y uno no serlo y usarlo igual.
Me molesta

carmela dijo...

Veo que desperté en todos nuestros recelos contra las mujeres en llantas. je.

EmmaPeel dijo...

Tremendo

Hace un tiempo escribí algo al respecto en mi blog

Grazie por pasar Carmela!

Darío dijo...

Adhiero al comentario de Lupanar. --Es que mi niño ya no es un niño (supongo que dirían ellas si quedara demasiado feo), ahora es el copiloto de mi máquina blindada al mejor estilo Mad Max, con la cual destruiremos colectivos y camiones si se atreven a tocarnos. Lamentablemente no es así, señora. Al menor roce ud y su crío volarán tan lejos que les van a tener que tirar flores con gomera, vea.

lauti dijo...

jajaja, muy bueno, una descripcion muy precisa de un odio personal, jaja

me encanto